El mercado laboral peruano muestra señales positivas. Durante el segundo trimestre de 2026, la población ocupada alcanzó los 17 millones 782 mil personas, lo que representa un crecimiento de 1.8% frente al mismo periodo del año anterior. En términos concretos, cerca de 316 mil personas adicionales encontraron una ocupación.
Sin embargo, detrás de esta cifra general existen diferencias que merecen atención.
Las empresas de 11 a 50 trabajadores impulsan el empleo
Uno de los resultados más relevantes de la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN) es el crecimiento del empleo en las empresas de 11 a 50 trabajadores.
Este segmento reunió aproximadamente 1.52 millones de personas ocupadas y registró una expansión superior al 13%. El avance fue considerablemente mayor que el observado en empresas de 51 o más trabajadores, donde el empleo creció 5.9%, mientras que en las unidades de 1 a 10 trabajadores disminuyó 0.5%.
Estas cifras muestran el papel que están desempeñando las organizaciones en proceso de crecimiento y profesionalización. Son empresas que generan nuevas oportunidades laborales, pero que también enfrentan el reto de fortalecer su gestión, consolidar sus equipos y desarrollar beneficios que respondan a las necesidades reales de sus colaboradores.
Crecer no es suficiente
El aumento del empleo es una buena noticia, pero no puede analizarse únicamente desde la cantidad de puestos generados.
De acuerdo con el INEI, el empleo adecuado llegó a 10.12 millones de personas, con un crecimiento de 6.8%, mientras que el subempleo disminuyó 4.3%. Al mismo tiempo, la informalidad laboral continúa afectando al 69.3% de la población ocupada.
La brecha es especialmente marcada según el tamaño de la empresa. En las organizaciones de 1 a 10 trabajadores, el 88.1% de las personas ocupadas se encuentra en la informalidad. La proporción disminuye a 42.9% en empresas de 11 a 50 trabajadores y a 15.2% en aquellas con 51 o más colaboradores.
Por ello, el verdadero desafío no consiste solamente en crear empleo, sino en avanzar hacia trabajos formales, sostenibles y acompañados de protección social.
El bienestar financiero también forma parte de la calidad del empleo
La calidad laboral no depende exclusivamente de la remuneración. También está relacionada con la capacidad de las personas para afrontar gastos imprevistos, administrar sus ingresos y acceder a alternativas financieras responsables.
Cuando un colaborador atraviesa una dificultad económica, el impacto puede trasladarse a su concentración, productividad y bienestar emocional. En este contexto, las empresas tienen la oportunidad de incorporar soluciones de bienestar financiero dentro de su propuesta de valor, especialmente a medida que profesionalizan la gestión de personas.
Desde Anticipate 24/7, vemos diariamente cómo el acceso oportuno a herramientas financieras puede contribuir a reducir el estrés económico y fortalecer la experiencia del colaborador, sin afectar el flujo de caja de la organización.
El crecimiento del empleo abre una oportunidad importante para el país. El siguiente paso es trabajar para que cada nuevo puesto represente también mayor formalidad, protección y bienestar.
¿Qué acciones está implementando tu organización para mejorar la calidad de vida financiera de sus colaboradores?
Fuentes: Encuesta Permanente de Empleo Nacional – INEI y Diario Gestión.
